Las canciones de Lambourne Project
Las canciones de este disco están ligadas a diferentes momentos y aspectos de la obra de James Lambourne. Algunas nacen de cuadros, otras de recuerdos, de sueños o de paseos por la naturaleza. Cada una nos acerca a su universo personal, como si fueran piedras que, unidas, forman un pequeño mapa de su mirada artística.
El repertorio incluye canciones en catalán, castellano e inglés, con música y letras originales de Mary Lambourne, además de algunas composiciones propias de James Lambourne, mostrando su faceta menos conocida como músico. También hay temas basados en poemas de autores mallorquines como Joan Alcover, Maria Antònia Salvà o Biel Mesquida, en sintonía con los elementos que recorren su obra.

Fa de pedra carn
Letra: Biel Mesquida
Música: Mary Lambourne
El poema «Fa de pedra carn», escrito por Biel Mesquida para James Lambourne, es una profunda meditación sobre los grandes misterios de la existencia: la vida, la muerte, la transmisión de la vida y la encarnación. A través de su obra James Lambourne transforma la piedra en carne, simbolizando la materialización de lo inerte en algo vivo y palpitante. Las «pedres d’una fita» (piedras de un hito) que «tremolen de llum» (tiemblan de luz) al ser nombradas sugieren que, al nombrar y reconocer estos misterios, se iluminan y cobran vida. El poema invita a reflexionar sobre cómo la palabra y la conciencia pueden dar forma y sentido a lo intangible, revelando la conexión entre lo físico y lo espiritual.
Fa de pedra carn
El misteri de la vida
El misteri del no-res
El misteri de la transmissió de la vida
El misteri de la mort
El misteri de l’encarnació
Pedres d’una fita
que quan es diu Tremola de llum

Broken Stones
Música y letra: Mary Lambourne
«Broken Stones» es una canción que rinde homenaje al poder del tiempo, la naturaleza y la paciencia para recomponer lo que fue dañado. A través de una metáfora sencilla pero profunda, nos recuerda que incluso lo fragmentado puede recobrar su unidad, belleza y vida. En el contexto de las obras de James, es una canción que pone voz poética a ese proceso artístico y casi espiritual de reconstrucción. James recompone piedras partidas por la naturaleza, uniendo fragmentos separados durante años de cambios naturales. Cada trozo, marcado por la lluvia, el viento, el sol y el frío, conserva su textura y singularidad, pero al reunirse con los demás, recupera su forma original y cobra una nueva vida. Su obra revela cómo el paso del tiempo y los elementos, lejos de destruir, transforman lo aparentemente inerte en algo lleno de historia y significado.
La canción refleja ese mismo proceso de espera, silencio, transformación y, finalmente, reencuentro y renacimiento. Las piedras, como corazones rotos, “pertenecen juntas”, aunque estén “aún separadas”. Es una metáfora sencilla pero profunda que rinde homenaje al poder del tiempo, la naturaleza y la paciencia para recomponer lo que fue dañado. En el contexto de las obras de James Lambourne, la canción pone voz poética a ese proceso artístico y casi espiritual de reconstrucción, recordándonos que incluso lo fragmentado puede recobrar su unidad, belleza y sentido.
Broken stones like broken hearts
Remain quiet in the silent night.
Broken stones broken by time
belong together but they’re still apart.
And time passes by
And rain falls,
the wind blows
And the sun shines.
And time passes by
Life grows, snow falls
and stones come alive.
Broken stones like lonely hearts
Waiting to be one to last in time.
Broken stones broken by time
belong together but they’re still apart.
And time passes by
And rain falls
The wind blows
And the sun shines.
And time passes by
Life grows, the moon falls
and stones come alive.
Broken stones like broken hearts
Remain quiet in the silent night.
Broken stones will come alive
When the man walks through the morning light.



Miramar
Letra: Joan Alcover
Música: Mary Lambourne
El poema ‘Miramar’ es una profunda meditación poética sobre el mar y la revelación espiritual que ocurre en Miramar. Joan Alcover explica que, aunque siempre ha vivido cerca del mar, solo ahora, en Miramar, ha llegado a comprenderlo verdaderamente. Este descubrimiento es súbito, íntimo, casi místico: el mar deja de ser solo paisaje y se convierte en símbolo de conexión, de paso entre mundos, de sabiduría silenciosa. En ese mismo lugar cargado de historia —fundado por Ramon Llull como monasterio y escuela de lenguas orientales—, se enraíza también la obra más reciente de James Lambourne, quien investiga e interpreta visualmente las formas geométricas lullianas.
A través del arte contemporáneo, Lambourne da nueva vida a los esquemas de pensamiento de Llull, transformando lo racional en experiencia sensorial, igual que Alcover transforma la contemplación en palabra y Mary Lambourne en música. Es un homenaje al pensamiento de Ramon Llull, al poder transformador del arte y a la capacidad del ser humano de encontrar lo sagrado en la contemplación del mundo.
Sempre visquí vora del mar,
mes fins avui no el coneixia;
sobtadament, a Miramar,
m’ha revelat sa fesomia.
Sembla somriure i alenar,
com una verge qui somnia;
de món a món sembla passar,
com una immensa correntia.
Vénen la flota iel fibló,
i del fantàstic horitzó
no s’interromp la pau eterna.
Sols, an els ulls del pelegrí,
vibra quelcom de gegantí
quan passa l’ombra de Blanquerna.


Azul
Música y letra: Mary Lambourne
Azul es una canción que nace de una cadena de inspiraciones entrelazadas: un cuadro, un sueño, una melodía y una mirada. Todo comenzó con un cuadro azul pintado por James Lambourne, inspirado en un sueño que tuvo cuando su madre estaba a punto de morir. En ese sueño, buceaba por un mar completamente azul, veía piedras flotando y escuchaba una melodía también azul. Al despertar, llevó esa melodía al estudio que compartía con el pianista Iván Martín, quien compuso a partir de ella la obra Ictus. Poco después, James pintó una serie entera basada en ese sueño.
Años más tarde, esa historia vuelve a cobrar vida de forma casi mágica. En Ámsterdam, León (hijo de Mary y nieto de James) con tan solo 4 años comienza a tocar unas notas en el piano de unos amigos, sin saber que justo al lado cuelga uno de aquellos cuadros azules. Mary, que tenía ya escrita una letra inspirada en ese mismo cuadro, reconoce en esa música espontánea la melodía de Azul.
La letra de la canción es sencilla y profunda, como un eco del sueño: habla de una búsqueda, del sonido del agua, de la pintura que se convierte en canción. Y en el centro de todo, una mirada: la de la abuela, cuyos ojos eran de un azul intenso, como el mar del sueño, como la melodía, como la ausencia convertida en belleza.
Azul es, en el fondo, una canción que flota entre generaciones, como las piedras del sueño, un homenaje a todo ese legado emocional: al sueño, al arte, a la transmisión de algo invisible pero esencial.
¿Qué buscabas en tu sueño
mientras sonaba el color del agua?
Azul, el mar
Azul, sonaba
Azul, el mar
Azul, flotaba
Azul, su mirada.
¿Qué buscabas en tu lienzo
mientras pintabas la canción del agua?
Azul, el mar
Azul, sonaba
Azul, el mar
Azul, flotaba
Azul, su mirada


Twin mountains
Letra: James Lambourne
Música: James y Mary Lambourne
Twin Mountains es una canción inspirada en una vivencia real de James Lambourne durante una tarde de tormenta en Alaró, donde vivió y trabajó durante años. Mientras buscaba piedras en el torrente que discurre entre las dos montañas que dan nombre a la canción, fue sorprendido por una fuerte tormenta. Refugiado bajo un árbol, vivió intensamente ese momento de caos natural, rodeado de truenos, relámpagos y viento, en un paisaje tan poderoso como vulnerable.
La canción, compuesta por James con aportaciones musicales de Mary Lambourne, nace de esa experiencia. El resultado es un blues con una introducción de influencia impresionista en el piano, que intenta captar la emoción efímera del instante, como lo hacían los pintores impresionistas con la luz y el color. La música traduce el lenguaje de la naturaleza en sonido: el viento que hace bailar a los árboles, la lluvia que cae como millones de manos aplaudiendo, el trueno que retumba en las montañas.
Pero más allá de lo descriptivo, Twin Mountains habla también de esperanza. Tras la oscuridad y el miedo, siempre llega un nuevo día. La canción recoge esa transformación: del caos a la calma, del temor a la belleza, del instante vivido a la creación artística. Las piedras recogidas en ese lugar pasaron a formar parte de las obras de James; la música, del recuerdo de ese momento.
I watch the sun slowly sinking,
wrapped in a golden cotton fire.
The wind brings the clouds
To the place where I stand,
Is it raining in Alaró tonight?
Thunder echoes in the mountains all around me
Lightning light the valley far below
Rain falls from the purple sky above me
Like the sound of a million clapping hands.
Trees dance and sing In the wind
The sun like a memory long forgotten
Wil the sun make it for a brand new day?
Thunder echoes in the mountains all around me
Lightning light the shadows far below
And between the twin mountains
The sweet water fountains
Burst with the light of a new day.
I feel my heart beating to the sound that it’s making
A new day always comes after a dark night.

Time
Música y letra: James Lambourne
“Time” es una canción escrita por James Lambourne a los 21 años, en un momento de búsqueda vital y preguntas esenciales. A través de una letra sencilla pero profundamente filosófica, la canción se plantea qué hacemos aquí, de dónde venimos y cuánto duraremos. El paso del tiempo, el misterio de la existencia y la necesidad de vivir conscientemente son sus grandes temas.
Con la metáfora del teatro, Time nos invita a “subir al escenario” y asumir nuestro papel en la vida, mientras la figura del “hombre viejo” representa el destino, la experiencia o incluso el reflejo de lo que seremos.
Incluir esta canción en el proyecto es fundamental, porque conecta directamente con una de las constantes en la obra de James Lambourne: la reflexión sobre el paso del tiempo, tantas veces presente en sus paseos por la naturaleza y en su forma de mirar y entender el mundo.
We live in the present
We come from the past
We wait for the future
How long will we last?
Time is a question
The reason is why
We come and we go
Like the clouds in the sky
Please give me your version
Come, open your heart
We live in the same world
You too take a part.
Life is a theater
Step on to the stage
The old man has your lines
They’re engraved on his face.
We live in the present
We come from the past
We wait for the future
How long will we last?


Territorios
Música y letra: Mary Lambourne
La canción Territorios surge como una extensión sonora de la obra de James Lambourne, especialmente de su serie del mismo nombre, en la que los paisajes se convierten en piel, y la piel en memoria. Desde una visión aérea, casi onírica, se contempla la tierra como una vieja corteza agrietada, marcada por el paso del tiempo… y por nuestras divisiones.
La música y la letra evocan ese vuelo alto, desde donde todo —límites, cicatrices, parcelas— revela su artificio. Como en los grabados y pinturas de Lambourne, la geometría impuesta se superpone a una materia viva: la tierra herida, la tierra habitada. Y desde esa altura simbólica, la canción interroga sin estridencias, con tristeza y claridad: ¿qué hemos hecho con lo que más importa?
Territorios no acusa, pero sí recuerda. Nos sitúa frente a una herida abierta que también es la nuestra. Porque al cortar la tierra, al intentar poseerla, nos alejamos de su raíz, de su promesa de vida. La canción, como los trabajos de Lambourne, es un acto de contemplación, una elegía y al mismo tiempo un gesto de pertenencia. Una manera de volver a mirar —y tal vez, de volver a cuidar.
Desde el aire contemplo
tu belleza infinita
y en un profundo sueño
Oigo una voz que grita.
Veo con tristeza
tu piel dividida
separada a la fuerza
cortada, robada y vendida.
Miro tu corteza
tu piel construida
restos de la belleza
que tuviste en otra vida.
Desde el aire contemplo
tu imagen partida
cicatrices de otro tiempo
y también nuevas heridas.
Veo el tormento
de tu tierra desangrada
un grito que ahoga el viento
raíces desterradas.


Talaiots
Letras: Maria Antònia Salvà
Música: Mary Lambourne
En esta canción, Mary Lambourne pone música al poema Talaiots de Maria Antònia Salvà, creando una pieza que respira al ritmo de la piedra antigua y el paisaje seco de la Marina mallorquina. El poema evoca los restos megalíticos esparcidos en el territorio, símbolos de una civilización extinguida y a la vez presente en la memoria de la tierra.
Esta pieza conecta directamente con la obra de James Lambourne, quien a lo largo de su trayectoria artística ha explorado en profundidad las formas neolíticas y megalíticas de la isla y del sur de Inglaterra, su lugar de origen. En sus grabados, pinturas, dibujos e instalaciones, los talaiots y otras estructuras ancestrales no solo aparecen como vestigios arqueológicos, sino como símbolos cargados de significado: formas que encierran misterio, historia y una silenciosa permanencia, aunque trasformada por el tiempo.
Desde la música, Mary Lambourne prolonga esa mirada. Talaiots se convierte así en una canción que da sonido y voz a esas piedras antiguas, sumándose al universo lambourniano desde una sensibilidad profundamente arraigada en la cultura y la tierra mallorquina.
Hi ha un racó de la marina
que té mon cor encativat
ullastres vells i soledat
icards ressecs d’aguda espina.
Entre els ullastres centenaris
qualque bordall de magraner
bada soliu en l’arrecer
ses flors roents com encantaris.
Per l’enderroc d’una paret,
talment armats que fessin guarda,
aguaiten punxes de donarda
que mai doblega vent ni set.
I uns talaiots allà escampats
en Ilur decrèpita ruina,
pel sec terrer de la marina
semblen ossams mal soterrats.
La ment es perd dins la foscor.
Qui mai dirà com fou la vida
d’aquella gènera extingida
Pel temps remot de l’antigor?
Un negre corb que l’aire bat
al talaiot son vol atura;
d’un alt cairell de roca dura
un mot d’enigma s’ha esbombat.
Misteriós, l’aucell en dol
ha dit un mot d’estrany Ilenguatge;
i fuig el corb. I aquell paratge
roman més mut imés tot sol.



Loveliest of trees
Música original: James Lambourne
Letra: A.E. Housman
«Loveliest of Trees» es una de las primeras composiciones de James Lambourne, escrita en su juventud a partir de un poema del autor inglés A.E. Housman. El texto, procedente del libro A Shropshire Lad, evoca con delicadeza el paso del tiempo a través de la imagen del cerezo en flor: una reflexión serena y lírica sobre lo fugaz de la vida y la necesidad de vivirla con plenitud.
Esta canción tiene un profundo vínculo familiar y emocional. Housman escribió sobre Shropshire, la tierra natal de la madre de James, Mary Adine. Años más tarde, en Mallorca, la familia Lambourne compró una pequeña casa en Valldemossa llamada Can Cirera, rodeada de cerezos. Allí creció James, y allí sigue la casa, aún parte del paisaje familiar.
Mary Lambourne recupera esta pieza compuesta por su padre y le da nueva vida en una versión a tres voces. Su interpretación aporta una dimensión coral, íntima y atemporal, como una pequeña plegaria que se expande entre generaciones. Un homenaje musical que une poesía, memoria y paisaje en una sola melodía.
Loveliest of trees, the cherry now
Is hung with bloom along the bough,
And stands about the woodland ride
Wearing white for Eastertide.
Now, of my threescore years and ten,
Twenty wil not come again,
And take from seventy springs a score,
It only leaves me fifty more.
And since to look at things in bloom
Fifty springs are little room.
About the woodlands I will go
To see the cherry hung with snow.


Vent
Letra: James Lambourne y Miguel Estades
Música: James Lambourne
El tema original lo compuso James Lambourne en los años 70 juntamente con su amigo Miguel Estades. Vent es una metáfora del deseo de libertad y conexión con la naturaleza. El hablante imagina que, si pudiera cambiar, le gustaría ser el viento: una fuerza libre que recorre el mundo sin límites. Como viento, jugaría con el mar, acompañaría a los árboles y las aves, y movería las barcas hacia su destino. También tendría un papel transformador: agitaría flores, levantaría el polvo de los caminos y haría temblar las casas de quienes tienen un corazón oscuro, llevando consigo ideas honestas. Es un canto poético al poder de la naturaleza y a la aspiración de vivir de forma libre y justa.
La versión de Mary aporta una nueva dimensión, una mirada contemporánea que honra el espíritu original de la canción pero desde una sensibilidad actual, haciendo que Vent siga vivo y presente, como un soplo que recorre el tiempo y el espacio.
Si havia de canviar
M’agradaria ser el vent
I com un alenar
De llevant cap a ponent.
Jugaria amb les ones
I amb els estels de la mar
Faria correr les barques
Fins fer-les arribar.
Oh vent
Seria amic dels arbres,
De les canyes i dels pins
Volaria amb les gavines
I amb els passaforadins.
Oh vent
Engronsaria les flors
I les faria enfadar
Faria correr la pols
Que pols pels camin hi ha.
Oh vent
Faria batre finestres
D’aquells homos de mal cor
Just idees ben honestes
Duria volant amb jo.
Oh vent


Morning star
Música y letra: Mary Lambourne
Morning Star es una nana que Mary Lambourne escribió para su hijo León. Cuando era pequeño, Mary solía contarle que el lucero del alba —el planeta Venus— era la estrella que lo cuidaba mientras dormía. Desde entonces, León la ha sentido como suya.
La canción está inspirada en esa imagen: Venus, la estrella brillante que aparece en el cielo al amanecer, guiando los sueños con su luz serena. Es también un guiño a la propia historia familiar, ya que James Lambourne, creó varias obras en torno a Venus y sus fases, atraído por su simbolismo y presencia en el cielo.
Además, el nombre Mary tiene una conexión con esta estrella. Proviene de Stella Maris, “estrella del mar”, otro nombre para Venus. Así, la canción entrelaza generaciones, memorias y cielos compartidos.
La melodía, suave y envolvente, está pensada como un arrullo. En sus versos, la estrella brilla, guía barcos perdidos, atraviesa el viento y acompaña los sueños, como un faro maternal en la noche. Una canción íntima que entrelaza el cielo, la mitología y la memoria familiar.
The morning star
Has come while you sleep
Her dress shines like the sun
And the moon dances around her feet.
The brightest star
Emerging from the sea
Shining bright through the wind
Guiding your dreams.
The morning star
Has come while you sleep
She guides with her light
Pirates, sailors and their ships.
The brightest star
Emerging from the sea
Shining bright through the wind
Guiding your dreams.
She shines in the sky
Through the wind
Guiding your dreams.



Spheres
Música y letra: Mary Lambourne
Spheres es una canción inspirada en la antigua idea pitagórica de la Música de las Esferas, que imagina los planetas y cuerpos celestes girando en el espacio, emitiendo un sonido invisible y armonioso que mantiene el cosmos en equilibrio. Mary Lambourne compuso este tema a partir de la obra de su padre, quien exploró esta idea a través de su arte visual, buscando plasmar la conexión profunda entre el universo, la vida y la música.
La letra describe ese movimiento constante —“Spheres turning round and round”— como una danza interminable de cuerpos celestes, donde cientos, miles y millones de voces se unen para crear un “único zumbido”, una armonía universal que aunque inaudible para nosotros, sostiene todo.
El “cosmic song” o canción cósmica que “flota en la oscuridad” simboliza ese misterio que envuelve el espacio infinito, una melodía que se percibe más allá de los sentidos comunes. La mención de Apolo y las musas remite al origen de la música y la inspiración artística en la mitología clásica, donde Apolo representa el dios de la música y las musas las guardianas de las artes. Esta referencia evoca la conexión entre la música, la creatividad y el orden universal.
La canción invita a dejarse llevar por esa corriente cósmica, como olas y mareas que nos envuelven y transportan, recordándonos que somos parte de una gran sinfonía cósmica, un todo armónico y eterno.
Spheres turning round and round
Hundreds of voices making sound
Coming together in a unique hum.
Spheres turning round and round
Thousands of voices making sound
Coming together in a unique hum.
Up above in the darkness
There’s a cosmic song
Floating in the emptiness
Ican hear their voice.
Spheres turning round and round
Millions of voices making sound
Coming together in a unique hum.
I can hear them in the distance
Where the song begins
Apollo and the muse
Ancient voices sing.
Like rivers and like tides
and the ocean waves
Their sound is calling me
and carrying me away.
Spheres turning round and round
Millions of voices making sound
Coming together in a unique hum.


The studio
Música y letra: Mary Lambourne
The Studio es una canción que nace de los recuerdos de Mary Lambourne cuando era niña y acompañaba a su padre a su estudio. Ella y sus hermanos pasaban horas junto a James mientras él trabajaba, y para mantenerlos entretenidos, les ponía a dibujar o pintar a su lado.
El tema captura la atmósfera íntima de ese espacio: el aroma de las pinturas, la música suave que llenaba la habitación y la presencia constante de su padre, siempre con su taza de té Earl Grey. También está el sonido de su respiración, a veces difícil por el asma, que formaba parte de aquel ambiente único.
La letra refleja ese refugio íntimo y especial, un espacio que vive dentro de Mary y que conserva en su memoria con todos sus detalles sensoriales. Es un homenaje al vínculo familiar y al mundo creativo que se respiraba en aquel estudio, un lugar que se siente como hogar.
If I I close my eyes
I can go back in time
and It comes back to me
that place that lives in me.
I can smell the room
I can see the colors
I can feel your hands
I can be with you
I can hear you breath
sometimes not so well
I can hear you sing
Songs that fly through
that place that feels like…
Home.
And it comes back to me
That place that lives ni me.
I can hear your brush
I can smell your colours
I can see your lines
I can draw with you
Ican hear you breath
Sometimes not so well
I can hear you sing
Songs that fly through
that place that feels like…
Home.


